Hagamos de la dificultad una oportunidad para el fútbol sala

La situación actual creada en el fútbol sala por culpa de la pandemia del COVID19 ha sacado a la luz de forma drástica las miserias y las virtudes de nuestro deporte.

En cuanto a las miserias hay clubes que se han dado cuenta que no pueden seguir bajo un sistema de economía de “andar por casa”. Sin presupuestos, sin cuentas justificadas, retenciones y demás. Por no hablar de los pagos a jugadores en dinero B, falsos contratos de “compensación de gastos”, contratos federativos dados de alta en Seguridad Social de forma parcial sin cubrir la totalidad del contrato privado y otras formas de pago que no se ajustan a la legalidad. La LNFS mediante su “Control Económico” pregona que esas miserias ya no existen. Falso. No hay más que recordar el caso de Segovia Futsal del pasado año, con jugadores a los que se les adeudaba 7 meses, la vista gorda de la LNFS en la cuota de participación y en el mínimo los jugadores dados de alta. Al final son los clubes los que se hicieron cargo de esas deudas mediante el Fondo de Garantía Salarial de 85.000€ que “rellenan” cada año entre todos ellos.

La consecuencia de esto es que, por un lado, muchos clubes no han podido acogerse a los ERTES (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo) al no tener a los jugadores dados de alta en la Seguridad Social y no poder beneficiarse de estas ayudas. Consisten, básicamente, en que el Gobierno se hace cargo del 70% del salario del jugador y de la cuota de la Seguridad Social. Una gran ayuda para clubes que se quedaban sin ingresos por patrocinios, taquillas y otros. También es cierto que ahorran viajes, arbitrajes, dietas, primas, material… Pero es una gran ayuda, sin duda. Cierto es que ya quedaba poca temporada y los clubes deberían tener ya el presupuesto cerrado o casi.

Por otro lado, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) puso a disposición de los clubes de 1ª División, 2ª División y 2ªDivisión B un total de 4.000.000€ a devolver en dos años y a 0% de interés. Interesante, si no fuese porque la RFEF exigía unos requisitos mínimos: contabilidad al día, presupuestos, estar al día con la Seguridad Social, justificación de esas ayudas solicitadas… vamos, lo básico y normal para conceder ayudas sin caer en la ilegalidad. Resultado muy pocos han sido los clubes que han podido optar a esas ayudas de la RFEF

También se ha puesto de manifiesto la inoperancia de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS). Desaparecida desde el comienzo de la pandemia. Sin capacidad económica para ayudar a sus clubes, sin recomendaciones sanitarias continuadas, sin reuniones con el CSD, ni grupos políticos o instituciones, sin ninguna iniciativa que diera confianza o tranquilidad a sus clubes. Se ha limitado a seguir con una actividad mediática que premia a unos e ignora a otros.

Por ser positivos, también ha habido virtudes. Casos de clubes que han mantenido el salario de los jugadores y otros que, aun acogiéndose al ERTE, han completado todo o parte del salario firmado con los jugadores. Clubes que han negociado con los jugadores rebajas de salario acorde a la situación de cada uno de sus trabajadores, según lo que cobraban o dependiendo de su situación familiar. Clubes que han mantenido los alquileres, la manutención, han facilitado los desplazamientos a las residencias familiares y se han preocupado por la salud de sus jugadores mientras dura el confinamiento.

Como conclusión, el COVID19 ha sacado a la luz situaciones que eran conocidas por todos de una forma u otra.

Clubes y jugadores: Hagamos de esto una oportunidad.

Una oportunidad para mentalizar a los clubes de que tener las cuentas saneadas, que hacer las cosas bien (contratos profesionales, patrocinadores, subvenciones justificadas) trae cuenta. Una oportunidad para acceder a más ayudas, a más convenios incluso a un pago de la Seguridad Social si se logra incluir al fútbol sala en el Real Decreto de los Derechos Audiovisuales como ya está el deporte No Profesional dentro de la RFEF. Una oportunidad de tener una entidad tan potente deportiva y económicamente como es la RFEF, ahora sí, volcada con el crecimiento y difusión de fútbol sala. Aprovechémoslo.

También una oportunidad para los jugadores. Tenemos que ser conscientes de que los jugadores somos profesionales, que debemos exigir un contrato laboral con todas las garantías. Ser conscientes de los beneficios de tener un contrato dado de alta en la Seguridad Social: derecho a paro, garantías de cobro, asistencia sanitaria cubierta para toda la familia, cotizar durante la carrera deportiva… en fin, todas las ventajas de estar legales como cualquier otro trabajador.

Hagamos de esta situación que estamos viviendo una oportunidad. Entre todos, clubes y jugadores, todos juntos pongamos de nuestra parte lo que esté en nuestras manos. Es el momento de mirar hacia adelante.

Antonio García-Plata
Presidente AJFS